viernes, 17 de octubre de 2008

Vaya plan, vaya mapa

La Consejería de Educación ha puesto en marcha el Plan de Evaluación Docente, que el Consejero Sr. Riopedre liga a la carrera profesional. Más confusión para el Cuerpo de Docentes y otro dislate para el ya maltratado Sistema Educativo Asturiano.
Todo parte de un Complemento de Productividad, que de MANERA VOLUNTARIA, fue solicitado (y cobrado)por una mayoría amplia del profesorado apoyado por UGT, y que no fue solicitado (ni cobrado) por una minoría sin cuantificar que siguió los criterios defendidos por los Sindicatos CC.OO. (Enseñanza), CSI-CSIF y SUATEA. Estos últimos denunciaron además la resolución de 18 de mayo.
A la espera del resultado judicial, el Sr. Riopedre ha creado de hecho dos cuerpos distintos de profesores. Los que firmaron y aceptaron que se valorara “la trayectoria y actuación profesional, la calidad de los trabajos realizados, los conocimientos adquiridos y el resultado de la evaluación del desempeño”, y los que NO lo hicieron ¿Con que cara se pide a estos últimos que participen en el Plan de Evaluación? ¿Quedaran libres de cumplir los objetivos marcados? ¿Los objetivos comunes del Centro, obligan a los NO adheridos? ¿Si hay salarios distintos, hay profesores con mayores obligaciones que otros? ¿Puede el alumno elegir al profesor con mayor obligaciones?
Ahora viene con una evaluación individual y otra de Centro, sin negociar con los Sindicatos y cuándo menos confusa, exigiendo aprobados políticos y entrevistas para la galería. Hacen bien los Sindicatos en recomendar que no se elabore el Mapa. Gracioso es el tema de los verbos malditos (inactivos) que no se pueden usar.
Con verbos inactivos, advierto señor Consejero, que ignora usted lo que piensa el Profesorado y la Comunidad Educativa. Ni conoce, ni entiende los problemas reales y por lo tanto dirige la Consejería con el único afán de hacerse notar. Déjese de conjeturas. Al observar los hechos comprenda que no crea en su política de mirar para otro lado. Desde el Sistema Educativo se percibe su incapacidad para discernir entre lo que usted manda y lo que es de justicia, y eso le impide apreciar la voluntad negociadora de la parte social.
Y sobre todo sepa, que su época al frente de la Consejería será para olvidar.

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