miércoles, 3 de diciembre de 2008

Humet, un canto a la vida

He sabido de tu muerte prematura. “La malparida vida, que se te lleva tan temprano” que dice Luís Llach. 
“Tanto buscar, hijo mío y ¿no lo has encontrado ya?” que diría tu madre, a quien cantabas … "deshaz mi cama pero no, no se la des a nadie,
que no ha cambiado casi nada madre".
O como …"Clara, a la deriva, no tuvo suerte al elegir la puerta de salida".
Yo quiero despedirte con tus propias palabras “vaya con la muerte, … como le divierte, …jugar por jugar”.
Cuántas tardes compartidas. El sofá, la lluvia, el incienso, el coñac, y nosotros a dúo, tu cantando y yo a chillidos... Despiertame …, Clara ..., Layetana…, Cosas de allá..., No cantes...”.
He buscado mis viejos cassetes, y hoy pienso cantar contigo de nuevo…"mientras me aguante el alma".
Gracias Joan Baptista Humet, por despertar, entonces y ahora, mis sensibilidades dormidas. 
Que no soy yo 
A veces pienso que tengo suerte,
sin una perra y aún me divierte mi profesión,
desde una noche en la que Dios quiso
comprometerme con el hechizo de una canción.

Y ahora que acabamos de ser sinceros,
que a mí también me mueve el dinero y la vanidad
pa' no ser menos que mis amigos,
que se conforman con un suspiro de libertad.

Y una lucecita que apenas se ve,
cuando estoy a solas va diciéndome
que no soy yo, que aún no soy yo.

A veces pienso que lo más grande
de que dispone el hombre es el hambre de conocer,
que abrir un libro es abrir las alas
sobre las cosas que nunca acabas de poseer.

Y empiezas a edificar tu mundo
de las ideas en un segundo de intuición,
para acabar bajo los cimientos,
esclavizando tus sentimientos a la razón.

Y una lucecita que apenas se ve,
cuando estoy a solas va diciéndome
que no soy yo, que aún no soy yo.

A veces vibro con cualquier cosa,
una mirada se me hace hermosa si mira en paz;
por un cachorro que se extravía,
que así yo entiendo a mis alegrías, vaivén fugaz.

Y porque sufro hoy me pongo al lado
del oprimido y amordazado que se echa a andar,
porque él ha hecho que el mundo gire
y hay que cantarle pa' que no olvide su malestar.

Y una lucecita que apenas se ve,
cuando estoy a solas va diciéndome
que no soy yo, que aún no soy yo.

No hay comentarios: