jueves, 1 de enero de 2009

Ayer el agua, hoy las piscinas y mañana …¿qué será?

La política antipática, antigua, autoritaria, antisocial y privatizadora de Rey, Patallo y Arias al frente de la Alcaldía de Grado tiene carácter ideológico y monetario.
Parte de la idea de limitar el papel de lo público a lo mínimo, dejando libertad a los mercados para su funcionamiento. Y de la creencia de que "todo puede ser negocio" y "sacar beneficio personal de ello" (y en su caso así es). 
En ese afán privatizador, y para justificar lo que no puede serlo, hablan de mala gestión, de costes o de rentabilidad, siempre en términos económicos, deslegitimando el valor de lo público y obviando el interés colectivo.
En realidad, ese discurso, trata solo de esconder sus propias incapacidades como gestores públicos. 
Además llegan tarde. Con la que está cayendo (crisis), y aún no se han dado cuenta de algo básico, la obsesión por privatizar ha sido tan intensa que incluso en la derecha se habla de nacionalizar bancos y se empiezan a oír voces de la necesidad de evolucionar hacia un nuevo paradigma público-privado, con iniciativa privada pero intensificando la acción pública a través del control y la regulación de lo privado.
Volviendo a las piscinas de Grado. El rédito social que aportan es tan grande, que solo desde la ignorancia, el interés o la mala fe pueden privatizarse. El bienestar social que aportan a colectivos tan necesitados e importantes como amas de casa, jubilados o niños es de tal calibre, que medirlo en términos economicistas es de una simplicidad que asusta. 
El avance social impulsado a través del deporte (polideportivo, actividades), lo lúdico – deportivo (parques, piscinas, paseo del río), lo social asistencial (residencia, centro de día) y lo cultural (casa de cultura, biblioteca) en la comunidad moscona en los últimos 30 años no es regresivo. Ni un paso atrás.
Uno, que cree firmemente en lo público como actor imprescindible para el progreso socio-económico y en la necesidad de su modernización para mantener legitimidad social, no puede por menos que esperar que la izquierda real recupere la Alcaldía de Grado, para recuperar así calidad de vida.

PD. Si la privatización continua (agua, piscinas …), nuestros regentes tendrán menos trabajo ¿No deberían pues, disminuir en la misma proporción su salario?

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