
Se va Pepe Sierra. A decisión propia. A su manera. Cómo y cuándo el elige. Satisfecho de su labor y con el convencimiento de que ahora son otros quienes deben tomar decisiones. Se va como quiere, "discretamente, y sin pena ni gloria, ni pena propia, ni gloria ajena” y en el convencimiento de que nadie es “imprescindible”. Tal vez tu si Pepe, “los que luchan toda la vida, esos son los imprescindibles”.
Decía hace poco Celso Peyroux (La Nueva España, 17 de enero de 2009) “que le gustaba más el estilo de Pepe Sierra (en contraposición con Rey), el anterior regidor de los destinos del concejo de Grado. Era otra forma de ver las cosas. Había un humanista ante todo y cuando un filántropo se pone al mando de un municipio se nota por todas partes su forma de hacer y de sentir. Los vecinos estaban con él”.
Si de algo se siente orgulloso Pepe Sierra estos días, es precisamente de eso, de defender los valores en política, de hacerlo en bien de nuestro pueblo, y del apoyo de los vecinos. Valgan como muestra. “He sido alcalde en Grado durante 23 años y diez de ellos no tuve sueldo. Lo único que me ha preocupado en este tiempo, como Alcalde y como Concejal de la oposición, ha sido ser responsable con mi cargo y trabajar por mi pueblo”. “Me llenan de orgullo los veintidós mil votos recibidos a lo largo de ocho elecciones municipales consecutivas, que nos han otorgado sesenta actas de concejal y han permitido a Izquierda Unida y al Partido Comunista de Asturias suficiente representación para legitimar un total de seis alcaldías con gobiernos monocolor mantenidas en el período democrático”.
Dejó el ayuntamiento de Grado con un superávit en el patrimonio municipal de más de 30 millones de euros. 100.000 metros cuadrados agrupados de instalaciones deportivas, zonas verdes en 200.000 metros cuadrados, los servicios sociales en un área de 20.000 metros cuadrados; y 60.000 metros cuadrados de terrenos propios para un polígono industrial. En palabras del propio Sierra “y todo porque supimos desarrollar políticas urbanísticas priorizando lo público”.
Como ya dije en este mismo blog, el avance social impulsado a través del deporte (polideportivo, actividades), lo lúdico – deportivo (parques, piscinas, paseo del río), lo social asistencial (residencia, centro de día) y lo cultural (casa de cultura, biblioteca) en la comunidad moscona en los últimos 30 años no es regresivo. Ni un paso atrás.
Un recuerdo personal (que tal vez el no tenga). Hablamos un día en época preelectoral sobre las propuestas y el programa. Y con cierta ingenuidad manifesté, vale, son realidades, pero el conjunto resulta un poco utópico. Me miró, “la utopía es lo único que la izquierda no puede perder”.
Pepe Sierra, un soñador para un pueblo. Como en el titulo de la obra de Buero Vallejo, soñó hace 30 años un Grado que los demás no podíamos ni esbozar. Soñó cambiar Grado, y no paró hasta darle la vuelta. Y como en el texto, sufriendo a los distintos Marqués de la Ensenada de la época. Dedicó 30 años de su vida a llevarlo adelante. 23 como Alcalde y el resto como Concejal. 30 años ininterrumpidos al servicio del pueblo de Grado. Como el bien dice, «treinta años "atado" a un deber público».