
Un amigo de muchos condenado a estar solo. Así se define el poeta Luis García Montero en su libro, Vista cansada. El autor de Completamente viernes y Las flores del frío, ganador de prestigiosos premios literarios como el Adonais, el Loewe, el García Lorca o el Nacional de Poesía, pedirá una excedencia como catedrático de Literatura Española en la Universidad de Granada, tras conocer la sentencia que lo condena por un delito de injurias graves con publicidad al profesor Fortes.
Fortes, que según declararon algunos testigos en el juicio, se refería en sus clases a García Lorca como un "fascista" y a Francisco Ayala como "aliado del fascismo", denunció a García Montero por llamarlo en un articulo “profesor perturbado”. La sentencia considera que las expresiones utilizadas por el poeta granadino "no pueden encontrar amparo o justificación en el derecho a la libertad de expresión", tal y como él pretendía, en tanto que son, según la sentencia dictada por el magistrado, "simple y llanamente insultos".
Una copla castellana dice que “libertad concedida, no es libertad sino fuero”, expresando así la necesidad que tiene la libertad de ser conquistada. En la misma idea, la libertad de expresión incluye inexorablemente el derecho a ofender, la obligación de ser molesto, de levantar ampollas e incluso de rozar el insulto. No puede ser políticamente correcta.
Por eso firmé la declaración de apoyo que aquí transcribo:
"Todos nosotros, profesores, alumnos y ciudadanos, nos sentimos condenados por esa misma sentencia y queremos hacer público nuestro refrendo a la trayectoria del catedrático Luis García Montero, al valor de su magisterio y a su contrastada defensa de la dignidad de las personas y las instituciones libres. Perdemos a alguien muy valioso y nos quedamos con lo que hay. Y no sabemos callarnos"
A Luis García Montero y a su poesía, que como dice Sabina, su verso crece y crece sin oxidarse nunca.



